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Tips para un menú de buena mesa sin desperdicios



De los 1,3 mil millones de toneladas de comida que se botan en el mundo, ¿qué porcentaje le corresponde a Colombia, rico en diversidad y disponibilidad de alimentos a lo largo del año, pero carente de una cultura coherente de consumo individual y colectiva, y de una responsabilidad ciudadana frente al tema? Se sabe que en la etapa de consumo se desperdician grandes cantidades de alimentos, por la importancia que se le da a la apariencia de los productos para su venta. Pero más allá de estas pérdidas, en donde el consumidor no tiene responsabilidad, las campañas que lo estimulan a comprar sin necesidad es una de las causas del desperdicio en la propia casa. La responsabilidad individual en el sentido del aprovechamiento máximo de los alimentos empieza en el momento de la compra: ¿en dónde, cuánto y en qué condiciones compramos? ¿Cómo almacenamos? ¿En qué cantidades y qué técnicas empleamos para la cocción? Y, lo más importante, el consumo: ¿hacemos una programación del menú para establecer cantidades? ¿Reciclamos lo que sobra? ¿Cómo? Si el consumidor entiende claramente la necesidad de cambio de actitud frente a la situación, obligará a que el ciclo de aprovechamiento óptimo de alimentos se vuelva eficiente desde la producción hasta el consumo.

En casa

• En los hogares normalmente se cocinan cantidades mayores a las que son consumidas. • Tenga siempre un recipiente cerca para seleccionar lo que sobre de los vegetales cuando esté cocinando. Las puntas, cáscaras, centros, tallos y demás partes que se desechan sirven para hacer sopas, cremas y salsas. • Haga listas de mercado con cantidades y necesidades específicas. • Guarde siempre los alimentos más viejos en la parte de adelante de la nevera o despensa para utilizarlos primero. • Lave, seque y empaque las frutas y vegetales antes de guardarlas en la nevera. Marque los alimentos procesados con las fechas de inicio y vencimiento. • Los huesos de las proteínas vegetales pueden ser usados como bases para fondos (caldos). • Las semillas de granadillas, maracuyá y demás, pueden ser tostadas y saborizadas para comer como pasabocas. • Planifique las comidas de la semana y la cantidad de comensales, así tendrá menos desperdicios. • Las comidas preparadas que sobran deben enfriarse rápidamente sobre agua con hielo, guardarse en contenedores plásticos y marcar su fecha de elaboración. Estas podrán ser consumidas en los próximos tres días. Es importante que al calentarse alcancen una temperatura alta (ebullición). • Con creatividad, las sobras de días anteriores pueden convertirse en platos provocativos. Las lentejas, adicionándoles vegetales y caldo, pueden ser una crema deliciosa; la pasta del día anterior, mezclada con huevos batidos, se convierte en una tortilla apetitosa; las frutas que sobran del desayuno, partidas, cocinadas con panela, en mermelada casera, la carne asada y las papas cocinadas el domingo, en croquetas fáciles y deliciosas.

Fuera de casa

• Casi el 80% de los clientes siempre pide más comida de la que puede comer en los restaurantes. La clave está en ordenar cantidades adecuadas. • Pida que le empaquen las porciones que no han sido consumidas. Más del 50% de los comensales no se lleva a la casa aquellos platos que no han sido probados, o los sobrantes en condiciones aptas para el consumo por cuestiones de vergüenza.

Montañas de comida: montones de sobrados

El despilfarro de comida no son solo sobrados caseros o pérdidas en la cadena productiva, desde la cosecha hasta el supermercado y luego al cliente. Grandes cantidades de comida se desperdician en cafeterías industriales, en los banquetes, hoteles y casinos.

¿La razón? La gente se sirve, en promedio, tres veces más de lo que se puede comer; esos residuos, por ley, no se pueden reciclar o donar por razones de salubridad e higiene. Aunque no se conocen datos de este tipo de desperdicio en Colombia, una sola empresa de comida industrial, Compass Group, por ejemplo, admite que en un mes recogen 3.507 kilos de residuos, según Michel Robayo, coordinador de Seguridad Industrial, Salud Ocupacional y Medio Ambiente. En Estados Unidos, la región del mundo que más desperdicia comida, según un estudio de la FAO, tan solo una cafetería universitaria bota más de 500 toneladas de comida a la basura, anualmente. Las cifras de sobrantes en restaurantes tampoco se conocen; sin embargo, estos establecimientos, según la normatividad colombiana, deben disponer de un programa especial de desechos. También se prohibió la entrega de sobrantes a recolectores informales que por tradición los han utilizado para la alimentación de cerdos. Además, existen campañas para que los comensales solo se sirvan lo que realmente se van a comer, con planes de incentivos a cambio de bonos por ‘platos limpios’. Se trata de campañas que procuran llamar la atención de los clientes y que devuelve a algunas fundaciones la misma proporción de lo ahorrado. Pero mucho de lo que sobra no tiene control: va a parar a la caneca, y la cadena empieza en la responsabilidad individual de los clientes que podrían bajar las cifras de desperdicios si antes de comer son honestos con su estómago. Adicionalmente, el medio ambiente se beneficia gracias a la reducción de los residuos orgánicos.

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