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Yo No Boto Comida



En Colombia botamos un millón y medio de toneladas de alimentos al año. Para para no quedarnos en la quejadera, hablemos de soluciones. Aquí les dejo algunas.

Cómo les parece que buscando hablar del desperdicio en su gran amplitud y que incluye el de tiempo, oportunidades, personas, habilidades, emociones, energía, dinero, relaciones, trabajos, contactos y todo lo que se les venga a la cabeza –hasta la vida misma- terminé cayendo en el que conceptualmente todo el mundo relaciona con la palabra y que yo quería obviar: el de alimentos. Pero es que las cifras, en contraposición con las necesidades, son tan contundentes, que no permiten nada diferente en este deber de informar y crear conciencia.

La FAO asegura que un tercio de los alimentos destinados al consumo humano en el mundo, unos mil trescientos millones de toneladas, se pierden o desperdician en todo el planeta cada año. ¿Y en Colombia?

Ana Catalina Suárez, directora de Abaco –organización que reúne los bancos de alimentos en nuestro país- dice que, aunque no hay cifras actualizadas, el contraste de las de Fenalco y las del Departamento Nacional de Planeación, muestran que tenemos cerca de 9.7 millones de toneladas de alimentos que no logran ser consumidos, según estimaciones de un estudio que se hizo el año pasado. De ese total, 6.1 millones de toneladas son frutas y verduras, que equivalen a alimentar a 39 millones de los 47 de colombianos que tenemos durante un año.

Viendo este panorama tan desalentador, y volviendo al desarrollo inicial que yo quería del concepto desperdicio, qué importa que la teoría diga que el desperdicio del tiempo está conectado con la incapacidad de tomar decisiones, el desperdicio del enfoque, si hay tanta gente que diariamente aguanta hambre en Colombia y en el mundo. La verdad, parece no importar tanto que perdamos otras cosas, sin que pierdan importancia.

Deberíamos consumir 430 gramos de frutas y verduras diariamente.La población pobre, o en extrema pobrezaconsume solo 45 g.

La OMS dice que deberíamos consumir 430 gramos de frutas y verduras diariamente. La población pobre, o en extrema pobreza, consume diariamente solo 45 g de estos alimentos, el equivalente a una manzana pequeña, porque culturalmente prefiere papa, yuca, carbohidratos que aportan energía, calorías. Mejor dicho, además de que se pierde comida, no hay educación alimenticia; ¡fatal!

Si uno se pregunta en qué etapa de la cadena se desperdician más alimentos, dicen las investigaciones que se comienza a botar desde el proceso de cultivo; en el de transformación del alimento; en el proceso de venta, almacenamiento, transporte y distribución; y de remate botamos en los hogares, restaurantes, hoteles y casinos.

Actualmente en Colombia, distinto al resto del mundo, donde más botamos es en el proceso de cosecha, almacenamiento y transporte por su asociación al de manipulación. También, por la falta de vías y de industrialización del sector agrícola. Donde menos botamos es en el sector consumo: hogares, restaurantes, hoteles, que corresponden al 15 % y todo el mundo dice: bueno, eso no es mucho. ¿Pero saben cuánto es? 1.5 millones de toneladas de alimentos; muy grave realmente.

Pero para no quedarnos en la quejadera, porque nos volvemos como los estudios de contaminación de la bahía de Cartagena de cada año -que no pasan de ser noticia de un día y ya-, hablemos de soluciones: los bancos de alimentos, por ejemplo.

Dice Ana Catalina, que lo primero que hay que hacer es tomar la decisión de no botar comida. “Es algo de todos deberían ponerse en el corazón y en la mente, cada que se muevan en cualquier lugar y decir: Yo no boto comida. Esto se da asumiendo acciones como regalarla, no pedir de más, guardarla bien en la nevera, almacenarla correctamente, pedir el alimento que sobra para llevar”, puntualiza.

Le sugiero que pida en el restaurante la cajita sin pena. No como vi algún día a un comensal decirle a un mesero muy coloquialmente: “Señor, por favor me empaca esto que dejé para la perra… La perra hambre que da más tarde en la casa”. Nada elegante, pero muy cierto.

Los supermercados o expendios similares que tengan alimentos que ya no van a comercializar, pero que siguen siendo aptos para el consumo humano, pueden ingresar a uno de los bancos de alimentos a través de la página www.abaco.org.co, donde encontrarán todos los datos pertinentes; vale aclarar que Ábaco no recibe alimentos dañados, ni vencidos, ni mezclados y menos podridos. “Hay que regalar siempre lo que estoy dispuesto a recibir”, señaló su directiva.Con este panorama, seguiré con la consigna que aprendí en mi casa desde chiquita, que tiene su mejor representación en el incomparable “calentao” y a la que invito a todos los colombianos: “Yo no boto comida”.

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