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Darle leche a tu bebé es una experiencia animal (y maravillosa)


En la Semana Mundial de la Lactancia materna, exploramos qué hay detrás de esa primera vez en la que se amamanta a un hijo.


Después de un parto natural, el bebé sale del útero en un estado de alerta. Su primera relación con el mundo exterior aplasta su cuerpo, pone a trabajar su adrenalina y lo enfrenta a una decena de elementos desconocidos: el oxígeno (viene de respirar en agua), el frío, la luz… Para él es raro tener tanto espacio para mover sus brazos y sus piernas. Afuera todo es incierto e inseguro, por eso, lo primero que necesita es estar en contacto con la piel de su madre, que le dará la tranquilidad de que todo va a estar bien.

Cuando ocurre lo contrario y lo separan de su mamá, al llorar el bebé produce altísimos niveles de cortisol que pueden ser dañinos para su cerebro, de acuerdo con A.N. Schore, del departamento de Psiquiatría y Ciencias del Comportamiento de la Universidad de California. En los estudios realizados con ratas y monos se ha comprobado cómo esto afecta partes del cerebro como aquellas relacionadas con la conducta social y afectiva.

Las mamás, por su parte, también responden a la separación. “En diversas especies de mamíferos, la separación desencadena una respuesta altamente agresiva en la madre –explica la psiquiatra infantil Ibone Olza–. Si las leonas pueden matar cuando alguien intenta llevarse a sus crías, ¿a dónde irá esa agresividad de las madres humanas cuando las separan de sus recién nacidos?”

Una vez sobre el vientre de la persona que lo protegió durante nueve meses, el bebé actúa como cualquier otro animalito: “Sabe perfectamente cómo llegar hasta el pecho de la madre y cómo iniciar la lactancia las dos primeras horas de vida –añade Olza–. Reconocen a sus madres desde el mismo momento del nacimiento gracias al olfato”.

Esa reacción inmediata del bebé –que lame y succiona el pezón– despierta una respuesta animal en la madre, quien se pone más atenta y redirecciona todo su organismo a producir energía para alimentar a su hijo. Ese contacto, además, después de que los dos han pasado por una experiencia tan intensa, estimula cambios cerebrales relacionados con la empatía y la protección. Quienes dan pecho después del parto están más tranquilas y, a la vez, pueden responder con mayor agresividad si algo pone en peligro a sus bebés.

Esta conexión entre madre e hijo a través de la lactancia es tan poderosa, que muchas madres que no logran amamantar se sienten frustradas, culpables, malas mamás. Olza anota, en su libro Parir, que estos sentimientos pueden surgir porque para el cerebro materno la ausencia de la lactancia materna equivale a la muerte del recién nacido. “En la naturaleza, las mamíferas solo no amamantan si la cría ha muerto. Según esta hipótesis, esto produce un estado cerebral de duelo en el posparto que tal vez explique la mayor incidencia de depresión en las mujeres que siguen un proceso de lactancia artificial”.

A partir de lo anterior, vale la pena aclarar que una madre para la que no es posible amamantar a su hijo no debería sentirse culpable. Cada cuerpo es diferente y cada caso también. Por ejemplo, según la partera Carolina Zuluaga, es posible que a una mujer que haya pasado por una cesárea le cueste más trabajo el proceso de lactancia, no solo porque sus hormonas nos funcionarán normalmente, sino porque su cuerpo debe gastar una inmensa cantidad de energía para la recuperación de una cirugía mayor de la cual depende su vida.

La lactancia materna, fisiológicamente, se estima que dura entre dos y siete años en la especie humana. La recomendación médica es que, en la medida de lo posible, los bebés sean amamantados durante los primeros 6 meses de vida y, ojalá, hasta que lleguen al año. La Organización Mundial de la Salud sugiere, incluso, que la lactancia se extienda hasta los dos años. Todos los especialistas están de acuerdo con que amamantar podría salvar la vida de más de 800.00 niños al año y, según la Unicef, podría evitar 20.000 muertes por cáncer de mama.

Fuente: https://www.elespectador.com/cromos/maternidad-y-bienestar/darle-leche-tu-bebe-es-una-experiencia-animal-y-maravillosa-articulo-804338


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