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Contra la pobreza y el hambre, ODS por terrenos movedizos

Roma, (Prensa Latina) Lograr el bienestar humano y erradicar la pobreza todavía es posible 'si actuamos ahora y aprovechamos todas las sinergias de la Agenda 2030' y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).


Para lograr tales propósitos es esencial un cambio fundamental y urgente en la relación de las personas con la naturaleza, una respuesta mucho más profunda, rápida y abarcadora a fin de generar la transformación social y económica necesaria, incluyendo una reducción significativa de las desigualdades sociales y de género.

La exhortación proviene del informe de la ONU 'El futuro ha llegado: la ciencia como forma de alcanzar un desarrollo sostenible', presentado en la Cumbre de Desarrollo Sostenible 2019.

El documento reconoce progresos e 'identifica muchas áreas que necesitan una atención colectiva urgente' sobre la marcha de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030, dirigidos a erradicar la pobreza, proteger el planeta y asegurar la prosperidad.


A 10 AÑOS DE LA META, PRIMER OBJETIVO: PONER FIN A LA POBREZA

El primero de los 17 ODS está dedicado a erradicar la pobreza; según el balance de los expertos, en el mundo ese flagelo en grado extremo continúa disminuyendo, pero a un ritmo más lento, por lo que las perspectivas para alcanzar la principal meta 'no están bien encauzadas'.

En la población rural se concentra 'de manera abrumadora' la pobreza extrema, cada vez más dramática por los 'conflictos violentos y el cambio climático', señalan.

Alrededor del 79 por ciento de los pobres del mundo viven en zonas rurales, con una tasa del 17,2 por ciento, más de tres veces superiores a la de las zonas urbanas (5,3). Además, cerca de la mitad (46 por ciento) de las personas que viven en pobreza extrema son niños menores de 14 años.

De los 736 millones de personas que en 2015 vivían con menos de 1,90 dólares diarios, 413 millones eran de África subsahariana, indicador en constante aumento en los últimos años y será igualmente alto en 2030, vaticinan los estudiosos.

Alertan que 'tener un trabajo no garantiza una vida decente' y argumentan que el ocho por ciento de los trabajadores empleados y sus familias en el planeta sufrían pobreza extrema en 2018, atribuida a las deficientes condiciones laborales y muestra de cuán importante es el empleo decente y productivo para salir de la penuria.

Enfrentar tal fenómeno, acotan, constituye un 'desafío por su persistencia y complejidad' que implica la interacción de factores sociales, políticos y económicos.

Además, precisa de 'planes y políticas de protección social eficaces', que junto con el gasto público en servicios clave, pueden ayudar a los afectados a recuperarse y encontrar una salida a la pobreza.

Los programas de protección social, considerados esenciales para evitar y aliviar la pobreza y la desigualdad en todas las etapas de la vida, cubren apenas al 45 por ciento de la población mundial, al menos con una prestación.

Ello quiere decir que 'queda desamparado' el 55 por ciento restante, unas cuatro mil millones de personas, señala el informe de ONU.

BAJO CUSTODIA DE LA FAO

La Organización de ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO) custodia la medición de los progresos de las metas fijadas en los ODS 2, 6, 14 y 15, que abarcan 21 indicadores, desglosados en numerosas dimensiones, que pueden ser, por ejemplo por sexos, edades, ubicación geográfica, etnicidad y condición de discapacidad.

Advierte desde el prólogo la 'presencia de un cuadro inquietante' en las metas relacionadas con una agricultura sostenible, seguridad alimentaria y nutrición: 'a cuatro años de la aprobación de la Agenda 2030, el retroceso es la norma de casi todos los indicadores, y apenas cierto adelanto en algunos aspectos'.

El ODS 2, 'Hambre Cero', está dedicado a poner fin a ese flagelo, lograr la seguridad alimentaria y una mejor nutrición, y promover la agricultura sostenible; y el 6, 'Agua potable y saneamiento', a garantizar la disponibilidad y la gestión sostenible en tales renglones para todos.

En el texto la FAO recuerda que hoy más de 820 millones de personas -uno de cada nueve habitantes del planeta- pasan hambre, con incrementos desde 2015 que representan un retorno a los niveles de 2010 y 2011.

De igual modo, en términos de acceso a insumos y servicios, los pequeños productores de alimentos afrontan 'retos desmedidos', con progresivos bajos ingresos y niveles de productividad.

La situación es especialmente alarmante en África, donde desde 2015 la prevalencia del hambre muestra leves pero constantes incrementos en casi todas las subregiones.

En África central y oriental alcanza al 26,5 y 30,8 por ciento, respectivamente, de la población e igual presenta un rápido aumento en los últimos años especialmente en África occidental.

Esa tendencia está impulsada, básicamente, por la 'combinación de diversos factores, incluidos conflictos y fenómenos meteorológicos extremos', según el texto, y cita como ejemplo las naciones de África subsahariana.

Los estragos de las sequías en esa propia región elevó la desnutrición del 17,4 al 21,8 por ciento en los últimos seis años, mientras el resto de las naciones menos expuestas a ese fenómeno disminuyó de 24,6 al 23,8 por ciento como promedio.

Desde 2012 hasta la fecha en las naciones sensibles a la sequía la desnutrición aumentó a 45,6 por ciento.

El documento resume que la mayoría de la población con bajos niveles de nutrición (más de 500 millones de personas) vive en Asia, y crece constantemente en África, donde alcanzó a 260 millones de personas en 2018, más del 90 por ciento concentrado en África subsahariana.

Esas cifras y tendencias observadas en el último decenio, sentencia el documento, hacen suponer que 'lograr el Hambre Cero en el año 2030 parece un reto cada vez más intimidante'.

MODELO DE DESARROLLO INSOSTENIBLE

El informe sobre los ODS califica de insostenible el modelo de desarrollo actual y alerta como el medio ambiente natural se está deteriorando a un ritmo alarmante y se avanza con demasiada lentitud para poner fin al sufrimiento humano y crear oportunidades para todos. Ubica al cambio climático como el área más urgida de medidas y define como un gran problema el crecimiento de la desigualdad entre y dentro de los países, mientras la pobreza, el hambre y las enfermedades se concentran en los grupos de personas y países más pobres y vulnerables. Desde la introducción el documento defiende la promoción de la agricultura sostenible para ayudar a reducir tanto el hambre como la pobreza, pues cerca del 80 por ciento de las personas extremadamente pobres viven en zonas rurales.

A juicio de los expertos las soluciones a la pobreza, la desigualdad, el cambio climático y otros desafíos a nivel mundial están interrelacionados, al tiempo que estiman que un futuro más optimista es posible, pero sólo mediante un cambio drástico en las políticas, incentivos y acciones para el desarrollo.

Asimismo el director general de la FAO, Qu Dongyu, destacó en la cumbre de los ODS la urgencia de erradicar de manera focalizada la pobreza e invertir en cadenas de valor en las regiones más empobrecidas del mundo, donde vive la mayoría de los agricultores familiares más vulnerables.

A juicio del flamante directivo los sistemas alimentarios tienen numerosas posibilidades de transformación fuera de la fase de producción y mencionó las oportunidades en los sectores de procesado y comercialización para mejorar los ingresos, y la inclusión de las mujeres y los jóvenes de las zonas rurales.

Señaló la esencial colaboración con los agentes del sector privado para fomentar la inversión, la tecnología digital, las infraestructuras, el acceso a nuevos mercados y los conocimientos técnicos generales, al igual que mayores alianzas con los grupos de la sociedad civil a favor de un desarrollo inclusivo y sostenible.

INICIATIVA MANO A MANO

En un esfuerzo por lograr mayor impacto en las naciones más urgidas de ayuda para alcanzar los ODS 1 y 2, dirigidos a erradicar la pobreza extrema y el hambre, la FAO promueve la Iniciativa Mano a mano.

Se trata de establecer una conexión entre los países con las mayores tasas de pobreza y hambre y los desarrollados; ello en estrecha coordinación y asociación con los bancos multilaterales de desarrollo y otros organismos de la ONU.

Para ello la FAO identificará oportunidades y obstáculos a nivel nacional en los países prioritarios y definirá un marco detallado de seguimiento y evaluación para 2030.

Qu apeló al presentar la iniciativa a forjar una 'verdadera asociación, basada en el respeto y la confianza mutuos', sustentada en los propósitos comunes de alcanzar los ODS y crear un mundo libre del hambre.

Tomado de: https://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=310140&SEO=contra-la-pobreza-y-el-hambre-ods-por-terrenos-movedizos

Realizado por: Silvia Martínez

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