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Océanos contra el hambre

En 30 años tendré 77 años de vida y compartiré este planeta con 10 mil millones de seres humanos. Además de enfrentar diversos problemas sociales y ambientales, existe una calamidad que sufriremos en todo el mundo: el hambre.

¿Cómo nos vamos a alimentar? La tarea no será fácil ya que los recursos naturales del planeta en 30 años estarán probablemente agotados si no cambiamos la relación con nuestro ambiente.


Las proyecciones no mienten. Van algunos datos que explican por sí solos que la escasez de comida viene.


Se tiene registro que en 2017 se cortaron 15.8 millones de héctareas de bosques, algo así como si se hubieran perdido 40 campos de fútbol cada minuto durante los 12 meses; la tala fue para convertir esas tierras de bosques en terrenos de siembra, pastoreo y uso de suelo distinto al agroalimentario.


Regar esas extensiones de sembradíos provoca que acuíferos se sequen. A lo anterior se suman los escurrimientos de agua contaminada de pesticidas que llegan a los ríos, para luego unirse a los mares.


La producción de ganado es una de las principales razones del cambio climático; de acuerdo con la FAO esta industria representa el 14.5% de las emisiones de gases efecto invernadero, esto equivale aproximadamente a la aportación de todo Estados Unidos de gases de efecto invernadero.


La agricultura, la industria de la carne y el deliberado cambio de uso de suelo ha provocado la pérdida de la biodiversidad en el planeta.


Estos hechos pronostican un mundo con hambre en el año 2050. Sin embargo, hay una opción viable: Los océanos.


Un océano abundante puede alimentar a más de mil millones de personas con una comida saludable de pescados todos los días.


Los océanos son un recurso alimenticio que no desplaza a los bosques, que son esenciales para las especies en peligro de extinción, no requieren irrigación de agua dulce, ni producen grandes cantidades de gases que cambian el clima.

Pero la sobrepesca, destrucción del hábitat y la contaminación del océano son una amenaza para los océanos.


La sobrepesca puede acabar. Los viveros oceánicos pueden ser protegidos. Los contaminantes del océano pueden ser detenidos.


El mar y sus especies tienen una gran capacidad de recuperación, muchas especies podrían regresar en abundancia en 10 años y garantizar el alimento del mundo.

La oportunidad para no colapsar de hambre en un futuro cercano está en los océanos. Ya vamos tarde, urge restaurar la abundancia de los mares.


Tomado de: https://www.animalpolitico.com/atarraya/oceanos-contra-el-hambre/

Realizado por: Luis Rodmun.

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